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Comprender el TEA y el TDAH: Guía para Padres



El Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son dos condiciones neurodesarrolladas que afectan el comportamiento, la comunicación y la interacción social de los niños. Aunque son trastornos distintos, pueden compartir características y, en algunos casos, coexistir en un mismo individuo. El TEA es una condición que afecta la comunicación y la interacción social, además de manifestarse con patrones de comportamiento repetitivos o restringidos. Sus signos pueden incluir dificultad para comprender señales sociales y comunicarse de manera efectiva, sensibilidad sensorial aumentada o disminuida, intereses específicos e intensos en ciertos temas o actividades, y preferencia por rutinas rígidas con dificultad para los cambios. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el TEA es un espectro, lo que significa que sus manifestaciones varían en intensidad y características en cada persona.

El TDAH es un trastorno caracterizado por la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Sus síntomas pueden incluir dificultad para mantener la atención en tareas o actividades, olvidos frecuentes y tendencia a distraerse fácilmente, necesidad constante de moverse o dificultad para permanecer quieto, y dificultad para seguir instrucciones y completar tareas. El TDAH es una de las condiciones más comunes en la infancia y puede continuar en la adultez. Su diagnóstico se basa en criterios establecidos en el DSM-5.

Aunque el TEA y el TDAH son diferentes, pueden superponerse en ciertos aspectos. Ambos pueden implicar dificultades en la autorregulación emocional y la interacción social. Los niños con TEA pueden parecer distraídos o desatentos, pero su falta de atención suele estar ligada a intereses restringidos. La impulsividad y la hiperactividad del TDAH pueden parecerse a ciertos comportamientos del TEA, pero en el TEA estos comportamientos están más relacionados con rigidez en los intereses o sensibilidad sensorial.

Para los padres, es importante buscar un diagnóstico temprano, ya que la intervención temprana puede mejorar significativamente la calidad de vida de los niños con TEA o TDAH. Apoyar la estructura y la rutina ayuda a ambos trastornos, ya que se benefician de ambientes predecibles y organizados. Fomentar la comunicación es clave: en el TEA, trabajar habilidades sociales es fundamental, mientras que en el TDAH, estrategias para mejorar la atención y el autocontrol son clave. Buscar apoyo profesional mediante terapia conductual, apoyo educativo y, en algunos casos, medicación puede ayudar en la gestión de los síntomas.

Referencias

  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.

  • Barkley, R. A. (2015). Attention-deficit hyperactivity disorder: A handbook for diagnosis and treatment. Guilford Publications.

  • Miller, M., Musser, E. D., Young, G. S., Olson, B., Steiner, R. D., & Nigg, J. T. (2021). Sibling recurrence risk and cross-trait familial aggregation of attention-deficit/hyperactivity disorder and autism spectrum disorder. JAMA Pediatrics, 175(8), 1-9.


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