Comprender el TEA y el TDAH: Guía para Padres
- Psi DianaSanchez

- 24 feb 2025
- 2 min de lectura

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son dos condiciones neurodesarrolladas que afectan el comportamiento, la comunicación y la interacción social de los niños. Aunque son trastornos distintos, pueden compartir características y, en algunos casos, coexistir en un mismo individuo. El TEA es una condición que afecta la comunicación y la interacción social, además de manifestarse con patrones de comportamiento repetitivos o restringidos. Sus signos pueden incluir dificultad para comprender señales sociales y comunicarse de manera efectiva, sensibilidad sensorial aumentada o disminuida, intereses específicos e intensos en ciertos temas o actividades, y preferencia por rutinas rígidas con dificultad para los cambios. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el TEA es un espectro, lo que significa que sus manifestaciones varían en intensidad y características en cada persona.
El TDAH es un trastorno caracterizado por la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Sus síntomas pueden incluir dificultad para mantener la atención en tareas o actividades, olvidos frecuentes y tendencia a distraerse fácilmente, necesidad constante de moverse o dificultad para permanecer quieto, y dificultad para seguir instrucciones y completar tareas. El TDAH es una de las condiciones más comunes en la infancia y puede continuar en la adultez. Su diagnóstico se basa en criterios establecidos en el DSM-5.
Aunque el TEA y el TDAH son diferentes, pueden superponerse en ciertos aspectos. Ambos pueden implicar dificultades en la autorregulación emocional y la interacción social. Los niños con TEA pueden parecer distraídos o desatentos, pero su falta de atención suele estar ligada a intereses restringidos. La impulsividad y la hiperactividad del TDAH pueden parecerse a ciertos comportamientos del TEA, pero en el TEA estos comportamientos están más relacionados con rigidez en los intereses o sensibilidad sensorial.
Para los padres, es importante buscar un diagnóstico temprano, ya que la intervención temprana puede mejorar significativamente la calidad de vida de los niños con TEA o TDAH. Apoyar la estructura y la rutina ayuda a ambos trastornos, ya que se benefician de ambientes predecibles y organizados. Fomentar la comunicación es clave: en el TEA, trabajar habilidades sociales es fundamental, mientras que en el TDAH, estrategias para mejorar la atención y el autocontrol son clave. Buscar apoyo profesional mediante terapia conductual, apoyo educativo y, en algunos casos, medicación puede ayudar en la gestión de los síntomas.
Referencias
American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
Barkley, R. A. (2015). Attention-deficit hyperactivity disorder: A handbook for diagnosis and treatment. Guilford Publications.
Miller, M., Musser, E. D., Young, G. S., Olson, B., Steiner, R. D., & Nigg, J. T. (2021). Sibling recurrence risk and cross-trait familial aggregation of attention-deficit/hyperactivity disorder and autism spectrum disorder. JAMA Pediatrics, 175(8), 1-9.
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